No hay otro lugar tan solitario para mí como la ciudad. Será porque está tan llena y colmada que esta ciudad, cuenca de multitud, me incita una ansiedad tremenda. El cielo me parece escaso, el espacio un laberinto de recovecos, y ese dibujo se repite en mi sueño noche tras noche aquí en la ciudad.
El rumor de esta tierra aplastada no alcanza a cobijarme y esta habitación urbana a menudo se vuelve un escondite demasiado estrecho para mi congoja, mi placer, mi delirio, y por qué no: mi cuerpo.
Mi cuerpo y la ciudad se han enemistado. No sé en qué momento ocurrió o se dio por ocurrir. Aunque siempre he gozado de deambular por sus calles y barrios, no hay otro suelo que mis pies resientan tanto al poco andar. Maldito concreto que burbujeas ardiente la planta de mis pies, adormecida por tu calzado.
Y el calzado, tacones tacones tacones, a menudo me siento a observar las taconeras trabajadoras tronar sus tacones contra el cemento, y estoy segura de ver el rebote sólido atravesar como un golpe seco por cada vértebra de cada columna.
Ouch. -¿cómo es posible?-
Y sí, quizás sea un fetichismo urbano más, o un falso aire de arrogancia sobre ¿pies?
Quizás esta ciudad me ha embrutecido tanto como a sus suelos. Pero siento la planta de mis pies endurecida por las caminatas descalza, y no puedo evitar sonreír, como si una pequeña victoria se alzara para mí y para mis pies.
Pequeñas victorias contra el fracaso de nacer aquí. Tan humana y tan urbana.
miércoles, 25 de febrero de 2015
martes, 13 de enero de 2015
El zumbido
El zumbido
siempre el zumbido
que a veces se vuelve vocesita:
ay, de mí, de ti, que aquí, que por qué, que mi dolor y mis pies.
ay, de mí, de ti, que aquí, que por qué, que mi dolor y mis pies.
Mi fealdad mi incompetencia
mi estupidez mis celos mi ingenuidad
zzzzzzzzzzzzzzz
El zumbido es a veces el peor de los tarados
El zumbido
que otras se infunde de oscuro manto
y tiraniza en el interior:
perece.
zumbido zezéandome la ziquis con zonidos filudos
zaciándome los vacíos de silencio con zozozobras
o zobándome la panzita con zuzurros de selflove
El zumbido
siempre el zumbido
zumbándome los zueños con su zilbido
zacándome de quicio con su zoberbia
zaciándome de zobras intelectuales
zumbándome con su zezeo histérico
El zumbido
siempre el zumbido
noqueando silencioso
en todas las cabezas
zumbando
sábado, 29 de noviembre de 2014
Por el rayo
Caí
del útero a intimar
con este desvarío de estar de pie
del útero a intimar
con este desvarío de estar de pie
A socorrer la sustitución del tiempo
y a danzar sobre sus restos
y a danzar sobre sus restos
A hechizar el corazón del cuerpo
con la revolución de su riqueza.
con la revolución de su riqueza.
Y me desvelo por las visiones
que abren los rastros del tesoro
los restos de las historias
los huesos de la mujer salvaje
que aúllan jadeantes por mi aliento
En mí arden los trozos del árbol primigenio
y astillan mi piel sus lágrimas de nostalgia
Sangra el árbol y sangro yo
hasta despertar en mis ojos toda ilusión,
y por fin ver amanecer
y astillan mi piel sus lágrimas de nostalgia
Sangra el árbol y sangro yo
hasta despertar en mis ojos toda ilusión,
y por fin ver amanecer
Vengo a encenderme la sangre
por el infinito rayo
A sacrificar el sacrificio por el amor
y reconocer en mi alado cuerpo al amante estrellado
por el infinito rayo
A sacrificar el sacrificio por el amor
y reconocer en mi alado cuerpo al amante estrellado
Pausa
Pausarse
Sin malgastar el silencio
La coordinación es la música que transita el firmamento
Dispongo en este silencio
el deambular de mi curvatura
el sempiterno asalto de la sangre
en el sonoro jadear de mi aliento
¡Crepita esta pausa!
Y desarma la estampa senil de la masa
Dispongo en este silencio
el deambular de mi curvatura
el sempiterno asalto de la sangre
en el sonoro jadear de mi aliento
¡Crepita esta pausa!
Y desarma la estampa senil de la masa
A pulso cuerpo
Amo este sonido de ultratumba
ruido asolado
Un espasmo en el cuerpo
un bocinazo
un estremecimiento
Amo este cajón de ultratumba
pulso acelerado
corazón desbocado
soñar acompasado
Soy un espejismo
destello del viento disfrazado
desplazamiento veloz de lápiz
la danza pura de un trazo
Dentro de ti soy un tránsito
relato sobre relato
abundante noche
del tiempo, otro delirio.
Nada detiene el pulso
que atraviesa la muerte corriendo
Latido
El fragor de esta noche late conmigo
Quema y arde conmigo.
Toma mi pulso entre sus filamentos invisibles,
desintegrándome.
El corazón de esta noche baila también contigo
percute en tu esqueleto que hace temblar el mío.
Me desarmo para estar entre tus huesos
esquivando tu memoria
bañándome en tu sangre
barriéndote los recovecos
con oro y saliva
que destila el pájaro encendido.
El corazón de esta noche aviva mi fuego de húmedas llamas
ácido destilando rostros pasmados
destronando a los monarcas del aullido
estallando en simientes de cruda luminosidad.
El calor de esta noche me inflama las alas
cuando la luna despierta el océano.
Paso volando en su reflejo que danza atravesando el horizonte.
Me lanzo a la marejada, y cesa todo este alboroto.
Aquí dentro soy solo cenizas
sin un solo latido.
jueves, 2 de octubre de 2014
Nocturna
El centro me anuncia:
algo danza a mi alrededor
se estira, se despierta, se muda la piel.
Los espíritus de esta noche me reclaman
la sombra del espacio se insinúa
y yo caigo en la sencillez absoluta de la soledad.
El inevitable paso por la transición del tiempo
el enmudecer del espacio
lamento del cielo que ve caer la luna
resquebrajando el temple sigiloso del sueño,
para volver a enloquecer en crítico estallido.
Pongo el oído en el suelo
al cemento, y espero:
el ojo del cocodrilo
el latido del corazón de magma
que viene cargado de tu rostro.
O un zarpazo como el rayo
que reanime mi figura rendida
en la más serena oscuridad.
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