
viernes, 29 de enero de 2010
Fonética conceptual

viernes, 22 de enero de 2010
Hunter

A veces pienso que la gente me fastidia para hacerme notar ciertas cosas, y como uno es terca y hay algunas cosas que prefiere ignorar, estas cosas vuelven a atacar hasta que son demasiado evidentes como para ignorarlas.
Lo lamentable de la historia, es que como seres humanos, generalmente tenemos tendencia a la cobardía, sobretodo cuando se trata de abrir los ojos y tomar decisiones radicales porque necesitan ser tomadas, porque es eso o pasar por encima de todo lo que creemos y somos valóricamente. Y también por una necesidad imperiosa de protegernos del mal a nuestro alrededor, aunque ese mal pueda estar muchas veces cubierto de una bellísima envoltura.
Por tanto, y en consecuencia con mi conocimiento ineludible de la verdad y de todos los trapos sucios, he decidido ser la cazadora.
Queriendo decir esto que no voy a cubrir más impertinencias ni malas jugadas por el amor que guardo y poseo. Ha llegado (finalmente) la hora de decir adiós a lo que éramos y buenos días a lo que quede de nosotras.
Recuerda que un día, fuiste importante y te amé.
Y que hoy, no sé quien eres ni puedo recordar como eras antes de la verdad.
Todo lo que ignoramos, vuelve a nosotros con el doble de fuerza y con doble impacto, en esta misma fecha hace exáctamente un año, me vi enfrentada a este mismo conflicto. La lección, es evidente, esta vez no voy a hacerme cargo de nada y que cada quien haga lo que le plazca, no hay problema en eso, mientras no deba yo estar ahí para respaldar y para justificar acontecimientos que me molestan profúndamente, por decir lo menos.
Se cierran capítulos y se abrirán otros...
viernes, 20 de noviembre de 2009
Yo no te besé

Alguna vez
yo no te besé
y tampoco me besaste tú a mí.
Sólo te quise, como salida.
Me quisiste, como animal.
La vida derrumba más murallas de concreto de las que notamos al paso, lloré por un nadie, luché contra nada, porque ahí no había nada, ni de ti, ni de mi.
Y el tiempo corre bajo el puente, el agua se escurrió fluida y calculadora.
Nos encontramos, desconocidos.
Con un pasado creado, ignorante como nosotros.
Yo no quería sentirte, ni menos sentirme en tus brazos.
Al menos eso me decía.
Pero que cómodo era, que tranquila en tu torpeza, que plácida en tus inquietudes.
Y nos conocimos juntos, ya sabía quien eras, tu comenzabas a sentir lo mismo.
Como el viento, me decía
que pasara, se diera un par de vueltas y siguiera, a mí no me interesaba, no después de un vano pasado, de un desperdicio de niños.
¿Y qué pasó con ese niño? Ese que me mantenía lejos, arpía e indiferente.
Que me mantuvo helada y manipuladora, dónde quedó ese niño.
Ya no había niño.
Estaban ahora mis brazos, rodeándolo.
Y los suyos, refugiándome.
Su mirada, más amable, menos recelosa.
La mía, caía en su abismo, él me recogía.
Ahora, acurrucada sola y a su lado,
al lado de nadie.
Desentiendo una vez más la vida
me entrego a su llanto amargo, con su delirio.
Qué debo hacer.
Si aceptar la lejanía
como fin de una irrealizable travesía.
O dejar que me arrulles en esa imaginación que me acaricia
y tentar a la muerte con un beso.
Beso, que si es perfecto, como no lo fue y no lo ha sido
será el paraíso donde muere Romeo envenenado y Julieta, atravesada, a su lado.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Si de relojes hablamos

Amores cansados o casados
y en la certidumbre de que lo humano es detestable como alucinante
se cansan mis brazos de sostener desamores lánguidos,
incompletos.
Y qué sera sostener corazones hinchados y apaleados de rechazo
que gozo sería cobijarlos y sacarlos del vicio, de su monotonía.
Y el propio, como fruto seco, vacilando en su triste rama,
oscilante, tentando a la caída final, para no seguir muriendo sin morir.
¿Qué se hará?
Me pregunta paciente de tanto esperar, si en vida no hay refugio suficientemente cálido ni espacioso, ni lluvia lo suficientemente clara ni sincera.
Dónde acaba la tortura, dime, dónde acaba.
Si de albergarme fuese todo, no habría carencia ni vacíos
descansaríamos plenos en la noche.
Quiero mi fuego, quiero mi lluvia, quiero mis tormentas de viento
¡Dónde quedaron mis tormentas de viento!
Limpia mi alma, sin cuidado, no hay necesidad de brisa
soportaremos la ventolera.
Ábreme esos brazos, como sauces al cuerpo y deja envolver mi llanto en sus hojas, hasta en su brevedad, en su hojarasca déjame dormir.
Y en despeinar mi nostalgia
que me lleve la marea
que me arrastre a su amparo
donde amar no se diga.
Por la ruta voy dejando las piezas
todas y cada una
desarmo mi engranaje
negro y oxidado.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Solventar
Tengo un cielo negro
lleno de temporales
mi pequeño espacio se inunda.
Mi tierra es lodo, resbalan mis pies
Y en mi angustia, dejo que me absorba
desaparecer en la oscuridad de mi propia cabeza.
Y en mis pensamientos
no hay un sol por día
ni una luna por noche
no existe primera estrella
ni último beso antes de dormir.
Si quiero un día, debo encender la ampolleta.
Si quiero noche de luna, debo dibujarla y atarla del techo
Para mi primera estrella, debo estallar mis sentidos
y ese beso, sólo puedo imaginarlo.
I want you, so bad.
sí, a ti.
¿Te conozco?
No te conozco
el conocimiento está sobrevalorado.
Y para qué te quiero
para quererte sin conocerte
para besarte, sin saber a quien beso.
Y no hay preocupaciones
una vez que te conozca
nos damos la mano
como caballeros
como señoritas
Buenas noches, y que te vaya bien.
So?
No tengo vacaciones
no tengo relaciones
no tengo momentos
ni grandes, ni pequeños
ni hijos, ni perros.
Entonces
si tuviera perros, y uno que otro hijo
uno pequeño, uno más grande
Algunos momentos
con ellos y en intimidad
relaciones, de amistad, de amor, de fraternidad
¿Me darían vacaciones?