domingo, 2 de octubre de 2011

Encascada (enfrancoestallido)

Hay cascadas envilecidas entre nosotros
me pides que cruce a tu lado
la voz de tu grito se pierde entre los estallidos
de las olas a mis pies
la espuma descubre tus manos atormentadas
con ellas
golpeas el suelo sobre mi cabeza

Abro los ojos bajo el agua
vuelvo a cerrarlos
aguanto mis movimientos
para que tras esa cortina de ruido
no veas mi silueta furiosaaguardándote          
con el cuerpo descompuesto
en explosión de olas enloquecidas

Habría de despertar a tu lado
como sobre la hierba soleada
si antes no te hubiese vistocon ojos de instrumento quebrado
lanzar sus cuerpos
como almendrascomo cáscaras de nuez
precipicio abajoy arriba un cielo magullado

Agitas tus brazos a mis ojos
riendo infeliz
quieres que cruce de mi lado
hasta tu costado
tras de tu espalda
a seguirte como una sombra seguirme
tus labios se crispan
Temo

Me veo con tus ojos negros
dejar estériles los brazos a tus brazos
imagino esa cascada
gigantesca
y así
menos que la distancia entre
tu nuca descansandoen mi regazo anonadado

Doy media vuelta
y en tus ojos apabullados
mi espalda es un reflejo intermitente

Puedo oír el agua
reventando tras de mí
no quisiera despedirme

Caigoy allá en el maraguarda la libertad

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un ojo de labio chilla

Un ojo de labio chilla
un solo par de ojos
labios rojos
aúllan

Se ha perdido el sentido consecutivo de la trascendencia
porque ya nadie quiere hablar del universo
todos temen y nadie quiere mirar el ojo único del miedo
crecen y no entornamos los ojos a ver estirarse los huesos

Un ojo de labio chilla
y quiere recuperar los silencios
y quiere partir en el abandono
para encontrar ese reflejo de riachuelo ambarino
de verdad pura sin palabras
de lengua clara, de lengua viva
de lengua piedra en la cumbre

Abres los ojos
los sacas de sus cuencas
los examinas
son masa viva
son lengua muerta
y si te metes en esas cuencas vacías
recuestas tu cuerpo cansado
chillas
los ojos te vuelven a mirar
y lo que quieres es navegar
tomas tus cuencas, tus ojos adiestrados
los abres
los lanzas
te lanzas

Ojo del universo
ojo mío que resplandece en los ojos del mundo
en tu ojo mojado
en tu ojo nervioso
ojo anquilosado a las paredes
los límites son ilusiones de miras
fronteras de cuenca muerta
ojos de lengua ávida

Cierras los ojos
y ves el universo abierto
diáfano silencioso infinito

domingo, 11 de septiembre de 2011

Lo que tengo/no tienes


Tengo un llanto de funeral atestado
tengo un dolor de piedras ajustado
tengo un espacio a mi lado
un vacío abrasador de sonidos
sonrío

Tengo una represa de caudal contenido
tengo un trozo de madera astillada
tengo un chillido ahogado
un incendio intravenoso
cierro encendidos los ojos
como puertas de calabozo

Tengo un dolor patológico en las rodillas
y bajo las extremidades, ahí junto a mi ombligo
tengo un llanto histérico de miedo
asfixiándome entre aullidos de crías hambrientas
enfilando imágenes negras de envidia

Me ciega una mano sobre la boca
me destripa audaz una sombra sin contorno
me anudan gritan por dentro
el eco de las voces diestras
un llanto como mordaza
alarga sus dedos de entraña
y me encierra aquí dentro
a padecer sus gritos y sus mañas

Tengo una traducción incomunicable
tengo recuerdos extranjeros de vida torturada
tengo agonías con mi nombre
un abrazo mal dado peor quitado
un pie desahuciado
piel de madera seca
ojos como dos trozos de río enfrascado

Tengo un derrumbe
tengo en la espalda
un cielo ardiendo en cenizas
de cristos quemados
de vitrina trizada
de puertas y ventanas clausuradas


jueves, 8 de septiembre de 2011

Un olor a solcielo


Fui atrincherarme sobre tu espalda
con corona de ojos negros
con sudor de calor solo
con amor de primavera húmeda

Fui a desvestir tus colores nocturnos
tus palabras con chocolate
y a pintar sobre tu piel
besos rojos de blancos labios

Fui por neumáticos ansiosos
para servirte de escarabajo
y por más plumas escandalosas
para servirme de crías y llanto

Fui también creyéndome madera
a tallarme unos soportes
unos monstruos amables
raíces de flor despierta

Fui por todo mi cuerpo
a buscarte un escondrijo
y partí esta vez de nuevo
a encontrarme un hito de isla sola
donde guarecer de tus partidas

Entre un sinfín oloroso
y el aire que inhalo exhalas
o que exhaloinhalas
soy una llave maestra
una tuerca perfecta

Soy imperfección de masas
soy anhelo fantástico de tarde soleada
soy cielo de mapa
mirador de paraíso
soy el atardecer previo
al anochecer de verano
con luna de luz marina



lunes, 22 de agosto de 2011

Arquitexturas


Ya no destrabas los silencios
las imágenes me gritan en la cabeza
y por pedazos de hierro se van descomponiendo
yo sabía que allí arriba algo se estaba pudriendo
tus ojos negros
un abrazo mezquino
y el vómito de la angustia abriéndote los nervios.

Quería que dispararas insectos
que los estamparas allá en su frente
y que tus labios fueran más que cerros
y que portones, y que dadores, que hormigueros
que andariveles de silencios flojos.

No existes más allá de mis oídos en los que aúllas
no te mueves fuera de mi visión periférica
ni te ausentas en otro lugar
si no en mis párpados brindando por la sombra.

Y si rodearte con mis brazos
no fuese otro diván lleno de tachas
yo querría que ahí te desarmaras
te desparramaras
te quebraras
y saldría tu olor de cada fisura
y en cada pieza tu sabor de pena
y ahí tus labios gritándome por fin
acurrucándose por los nidos de espuma
yo sabría que decirte
para que te izaras como bandera
no como paño de sábanas bordado.




jueves, 18 de agosto de 2011

El guerrero despierta


Hay una historia detrás de ese piano
no supe tal vez si tenía mi nombre en realidad
da igual, son mis notas sonando, narrándome
Y por qué no, devolviéndome.

Ahí entre esas cuerdas de piano empezó un remolino
un escondrijo mohoso de dolor achicharrándose
de mí, acurrucándome en llanto de tu muerte
en tu muerte de adolescente perdido, fantástico, vicioso.

Me observabas desde allá arriba, con tus pies sobre la mesa, revolcarme en pena viscosa, verde de pestes, negra de mentiras, de datos cambiados, de exámenes alterados, de fechas ilusorias, y allá mismo se iba levantando un escudo de piedra, un murallón de concreto, un dolor de vida perra.

Querías vendarme los ojos, querías venderte a mis brazos, querías que en ese lecho de mala muerte te ofreciera mis brazos, te cobijara y allá te durmieras para levantarte en gloria al día siguiente, clamando milagro ¡milagro!

Y yo sin entender, sin entenderte, sin entenderlo, es que lo entendía todo.
No había más muerte que tu deseo histérico de mi abrazo, ni había más lecho que tu red de metáforas de enfermo, tus ojos de pulcro vacío, aullándome.

Te abrías la piel, y me enseñabas la sangre densa correr en delgados hilos por esos brazos indefensos, asesinos, yo me desangraba por dentro, me iba pudriendo de miedo, y fui escondiendo las manos, los brazos, la cabeza, y mis ojos, con recelo, dejaste mirando a su frente, al próximo, a esa traición de sangre que quebraste sobre mis brazos arrullándote.

Corran que el niño se nos muere, y allá sola quedó la tonta.

miércoles, 10 de agosto de 2011

TIRANOSAURIO


Delirando de fiebre allá iba de playa en playa comiéndome las uñas
aunque jamás he tenido la costumbre de comerlas
un vicio psicótico de lo más despreciable
entre dedos mohosos con desiertos apilados

Prefiero teñírmelas de rojo
de esmalte carmín barato de almacén
y el termómetro tiene ese timbre agudo para marcarme los 38 grados
los energúmenos psicosomáticos
los ojos enrojecidos metidos en la garganta

Y si Peggy Lee no hubiese cantado fever
nada de esto tendría sentido
ni apetito de nada
no quiero comer y alimentar marcianos azules
pues que ya he tenido suficiente de amanecer borrosa
y de panoramas tardíos
de trizaduras heladas
y de puertas enrejadas

Tal vez la madera se haga cuerpo de diva
y al cerrar los ojos
se encuentre a Nancy Sinatra bailándose las botas
si tan solo todo se tratara de encontrar dichos populares
déjame decirte que ya todos saben que te marchas antes
por allá detrás de los autos para encapucharte